Archivo histórico dedicado al central
Figura 1. Vista del Central Orozco en su época de funcionamiento.
Cabañas, Pinar del Río, Cuba
El Central Orozco fue uno de los ingenios azucareros históricos situados en la región occidental de Cuba, concretamente en la zona de Cabañas, en la actual provincia de Pinar del Río. Durante más de un siglo formó parte de la compleja red de centrales que impulsaron la economía azucarera cubana desde el siglo XIX hasta finales del siglo XX. Su historia refleja la evolución del sistema azucarero cubano: desde los ingenios coloniales tradicionales hasta las grandes compañías azucareras del siglo XX, pasando posteriormente a la nacionalización y reorganización de la industria bajo el gobierno revolucionario cubano.
Los orígenes del establecimiento se remontan al primer tercio del siglo XIX, cuando la expansión del cultivo de la caña de azúcar comenzó a transformar profundamente la economía del occidente cubano. La región de Cabañas, situada cerca de la costa norte de Pinar del Río y relativamente próxima a rutas marítimas hacia La Habana, ofrecía condiciones favorables para el desarrollo de ingenios azucareros.
Las referencias históricas sitúan la fundación del ingenio aproximadamente entre 1813 y 1819, aunque algunos documentos mencionan que el establecimiento pudo haber tenido una denominación anterior. En ciertos registros aparece vinculado al nombre Ingenio La Luisa, lo que sugiere una etapa inicial previa antes de consolidarse definitivamente bajo el nombre de Orozco.
Durante gran parte del siglo XIX el ingenio funcionó como una explotación azucarera tradicional. La producción dependía del cultivo de caña en tierras cercanas y de su molienda mediante equipos relativamente simples. Sin embargo, a medida que la industria azucarera cubana comenzó a industrializarse, el ingenio fue incorporando mejoras tecnológicas y ampliando su capacidad productiva.
A finales del siglo XIX el ingenio aparece vinculado a Matías Averhoff, quien figura en algunas referencias como propietario o administrador del establecimiento. Averhoff estaba relacionado con el comercio agrícola y la administración de propiedades vinculadas al cultivo de caña en la región occidental de Cuba.
Esta etapa coincide con un período de inestabilidad política en la isla, marcado por las guerras de independencia y por transformaciones económicas que afectaron a numerosas explotaciones azucareras.
En 1895 el ingenio pasó a manos de Cipriano Picaza Llano, empresario de origen español procedente de la región vasca, concretamente vinculado al entorno del municipio de Orozco, en Vizcaya. Fue durante esta etapa cuando el ingenio adoptó el nombre de Central Orozco, en referencia a la localidad de origen de Picaza.
Bajo su administración el ingenio continuó expandiendo sus tierras cañeras y mejorando sus instalaciones productivas.
Entre 1902 y 1905 el ingenio pasó a estar vinculado al empresario Federico Galbán, relacionado con el sector azucarero cubano durante los primeros años de la República. Galbán impulsó una reorganización de la explotación con el objetivo de adaptarla al nuevo modelo empresarial que comenzaba a dominar la industria azucarera en Cuba a comienzos del siglo XX.
Durante las primeras décadas del siglo XX el Central Orozco experimentó un crecimiento considerable tanto en su producción como en la extensión de sus tierras agrícolas.
Hacia 1913, el central contaba con aproximadamente 70 caballerías de tierras negras, de las cuales unas 30 caballerías estaban sembradas directamente de caña de azúcar.
Además, el central trabajaba con 14 colonos cubanos, que cultivaban aproximadamente 106 caballerías adicionales de caña destinadas al abastecimiento de la molienda.
La fábrica estaba equipada con maquinaria relativamente moderna para su época. Entre los equipos utilizados en el proceso de producción se encontraban:
Estas instalaciones permitían transformar la caña de azúcar en azúcar refinado durante la zafra.
El transporte de caña desde los campos hasta el central se realizaba mediante un sistema ferroviario interno que contaba con aproximadamente 4 kilómetros de vías férreas, además de una locomotora y cerca de 80 carros destinados al transporte de caña.
Con el paso del tiempo el sistema ferroviario se amplió y llegó a incorporar locomotoras de fabricación Baldwin y Henschel, utilizadas para el transporte de caña y la conexión del central con rutas comerciales.
El azúcar producido en el central era transportado hacia La Habana tanto por ferrocarril como por rutas marítimas desde la cercana bahía de Cabañas, lo que facilitaba su exportación hacia mercados internacionales.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana, el central fue nacionalizado en 1960 bajo la Ley 890, pasando a formar parte del sistema estatal de producción azucarera.
En ese momento el ingenio fue renombrado como Central Pablo de la Torriente Brau, en homenaje al escritor y periodista cubano.
El central continuó operando bajo administración estatal durante varias décadas más. Sin embargo, a comienzos del siglo XXI el gobierno cubano llevó a cabo una profunda reorganización de la industria azucarera.
En 2002, el antiguo Central Orozco —ya conocido como Pablo de la Torriente Brau— dejó definitivamente de moler caña.
Con ello se cerraba la historia de uno de los centrales azucareros que durante casi dos siglos formaron parte del desarrollo agrícola e industrial de Cabañas, en la provincia de Pinar del Río.
Propietarios: Colonos franceses (fundadores originales) y la familia Averhoff (Mariano y Matías Averhoff).
Período: Inicios del siglo XIX hasta 1895.
Contexto y motivos de salida: Estos primeros dueños aprovecharon el auge azucarero del siglo XIX bajo el nombre de ingenio "Providencia". Sin embargo, la extrema inestabilidad y la quema sistemática de cañaverales provocadas por la Guerra de los Diez Años (1868-1878) y el estallido de la Guerra de Independencia en 1895 asfixiaron a estos hacendados tradicionales, obligándolos a abandonar el negocio.
Propietarios y Accionistas Principales: Cipriano Picaza Llano, Federico Galbán, Ignacio Nazábal y colonos inversores como Jaime Vich Hosser.
Período: 1895 - 1915.
Contexto y motivos de entrada/salida:
Propietarios: Hermanos Picaza, Salvador Guedez, la poderosa Familia Gómez Mena y la Orozco Sugar Company S.A.
Período: 1913 - 1928.
Contexto y motivos de entrada/salida: Etapa de pura especulación financiera. Titanes de la oligarquía como la Familia Gómez Mena compraron el Orozco solo para revenderlo, aprovechando los precios de oro del azúcar durante la Primera Guerra Mundial. Esta burbuja estalló en 1920-1921. Muchos dueños temporales se arruinaron, los bancos embargaron las maquinarias y el central pasó casi una década sumido en la quiebra.
Propietarios y Accionistas: José Manuel Casanova (padre), José Manuel Casanova de Soto (hijo) y sus socios operativos (Jorge Alonso Patiño, María Teresa Castro, Antonio Pérez Echemendía y Manuel Docampo Real).
Período: 1928 - 1960.
Contexto y motivos de permanencia/salida:
Propietario: Estado Cubano (Ministerio del Azúcar - MINAZ).
Período: 1960 - 2002.
Contexto y motivos de cierre: Tras la expropiación, fue rebautizado como Central Pablo de la Torriente Brau. Sobrevivió como empresa estatal cuatro décadas. En 2002, la caída mundial de los precios del azúcar hizo insostenible su mantenimiento, y el gobierno ordenó su cierre definitivo y el desmantelamiento total de sus maquinarias (Tarea Álvaro Reynoso).
Uno de los primeros registros detallados del central corresponde a 1913, cuando el ingenio ya contaba con una infraestructura industrial relativamente desarrollada.
Esto indica un central de capacidad media para la época, con una producción significativa dentro del sistema azucarero cubano de principios del siglo XX.
Al año siguiente el central mantuvo niveles de producción similares.
El ligero aumento en el rendimiento refleja mejoras en el proceso industrial del central.
Durante la década de 1920 el central experimentó un crecimiento importante gracias a mejoras tecnológicas y a la ampliación de tierras de cultivo.
Este fue uno de los niveles más altos de producción registrados en la historia del central.
Durante la década de 1940 el central continuaba funcionando como una instalación relevante dentro del sistema azucarero cubano.
Esto muestra una mejora significativa en la eficiencia industrial respecto a décadas anteriores.
Este dato refleja la capacidad productiva que el central había alcanzado a mediados del siglo XX.
En su etapa de mayor desarrollo, el Central Orozco contaba con:
El central contaba con:
Posteriormente se incorporaron locomotoras Baldwin y Henschel, utilizadas tanto para el transporte interno como para conectar con rutas de exportación.
El azúcar producido era enviado principalmente hacia La Habana, desde donde se exportaba a mercados internacionales.
Tras la nacionalización de la industria azucarera en 1960, el central pasó a llamarse:
Central Pablo de la Torriente Brau
Continuó operando durante varias décadas, hasta que en 2002 se anunció el cierre definitivo del ingenio dentro del proceso de reestructuración de la industria azucarera cubana.
| Año | Arrobas molidas | Sacos producidos | Rendimiento |
|---|---|---|---|
| 1913 | 60.000/día | 47.000 | 10,54 % |
| 1914 | 5.026.834 | 42.907 | 10,66 % |
| 1928-1929 | — | 132.525 | — |
| 1943 | — | 100.406 | 13,27 % |
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